|
Algo más que palabras
por Víctor Corcoba Herrero

Los diversos turismos
Por la industria turística ya sabíamos cómo es el
mundo: cada vez más global y más interdependiente. Ahora también, por la
evolución de los diversos turismos, sabemos quiénes son y cómo se mueven las
ideas de los moradores de este hábitat. Por ejemplo se habla de un turismo
reproductivo creciente con destino a nuestro país, cuyos exploradores lo que
buscan son embriones en rebajas. Al parecer, la demanda crece por la
permisividad de nuestras normas. También cohabita otro turismo sexual,
verdaderamente bochornoso y cruel, que trafica con personas humanas con total
impunidad. Es el fruto de la combinación de un mercado sin ética alguna, amoral
y sin principio alguno, que compra la pobreza y las estructuras familiares
débiles para ofertar viajes por doquier lugar, donde sólo espiga el vicio y el
sexo, con la pasividad de instituciones y países. Se debe y se puede ayudar a
las familias pobres de las naciones del mundo en vías de desarrollo; asimismo,
se puede y se debe detectar y castigar eficazmente a los clientes explotadores a
través de la cooperación legal internacional, con armas políticas globales.
Visto lo cual ya es historia el sol que buscaban
los extranjeros en nuestro país. En el mundo plural de la movilidad ya nada es
igual. Quienes tienen la posibilidad de disfrutar de tiempo libre, aparte de la
suerte que tienen, deberían esforzarse en gestionarlo de forma responsable. Otro
turismo que viene pegando fuerte y que, a primera vista parece enriquecedor, es
el llamado turismo solidario. Lo que sucede es que a veces tiene más
protagonismo vacacional que compromiso real. Para empezar no suele ser de igual
a igual el tiempo compartido con ese otro mundo hambriento de todo. La verdadera
solidaridad sí lo es. Si hay que pasar hambre y calamidades, el turista tiene
sus reservas (debiera compartirlas) y no las pasa o tiene sus privilegiados
cobijos que le hacen sobrellevar los días mejor. Quede claro que estoy por el
turismo solidario, pero sólo por el auténtico, el otro lo detesto. Por aquel
turismo responsable, entregado a la causa más allá de un tiempo de vacaciones,
que toma nota de lo que ve y lo vive y lo recuerda y se inventa estrategias y
acciones para hacer justicia social.
Al fin y al cabo, lo que uno echa en falta es ese
turismo concienciador y conciliador, garante y consciente, maduro y sensato, que
no se mueve a la moda de las manadas, que cuida a la tierra como si fuese su
propio jardín, a los moradores como si fuesen su propia familia, sangre de su
sangre, injertando equilibrio (de acciones y opciones) como norma de vida. La
prueba, el desorden del turismo de playa, donde se confunden los rascacielos del
cemento con las olas del mar, el cieno de la arena con el cielo del mar. Lo
mismo sucede con el turismo, de interior o de montaña. Frente a los diversos
turismos, pues, lo que urge es ser un turista consecuente y cabal. El Plan
Estratégico del Consejo Español de Turismo (Plan 2020) cuyo objetivo es que el
desarrollo turístico de España en el futuro se asiente sobre las bases de la
competitividad y la sostenibilidad medioambiental, social y económica, sin duda
es un buen propósito. Llevarlo a la realidad es lo suyo.
__________________________

Víctor
Corcoba es un escritor que vive en Granada; licenciado en
Derecho y Diplomado en Profesorado de E.G.B, tiene varios libros publicados. 
Imagen de cabecera: Pedro M. Martínez

|