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MARÍA DE MEDEIROS
Nació un 19 de Agosto en Portugal aunque su estancia allí fue breve ya que sus padres, músicos ambos, se trasladaron siendo ella muy niña a Viena. Educada por ellos recibió siempre una formación muy cosmopolita; tras recibir clases de música, María de Medeiros se decantó por el arte dramático y con apenas 15 años debutó en el teatro francés. Este sería el inicio de una importante carrera como actriz, tanto en cine como en teatro, además de sus trabajos en televisión de no menos relevancia. Su intensa proyección internacional la coloca bajo las órdenes de directores de la talla de Itsvan Szabo, Meeting Venus, 1990; Manoel de Oliveira, A Divina Comedia, 1990; Bigas Luna, Huevos de Oro 1993; Quentin Tarantino, Pulp Fiction, 1993; Gonzalo Suárez, El detective y la muerte, 1993; o Juanma Bajo Ulloa, Airbag, 1996; entre otros. En 1994 recibió la Copa Volpi a la Mejor Actriz en el Festival de Cine de Venecia por la película Tres Hermanos, de Teresa Villaverde. Como realizadora ha dirigido dos cortometrajes Severine C y Fragmento II, basada en la obra de Samuel Beckett, y el mediometraje La muerte del príncipe, según la obra de Fernando Pessoa. Su primer largometraje, Capitanes de Abril (2000), recibió el Premio del Público en el Festival de Arcachon y en el Festival de Cinesone, así como el Premio a la Mejor Película en el Festival de Sao Paulo, además de haber sido seleccionada para el Festival de Cannes. Basada en los acontecimientos sucedidos en la madrugada del 24 al 25 de Abril de 1974 en Portugal, Capitanes de Abril es la historia de veinticuatro horas de revolución, la aventura libertadora y romántica de aquellos Capitanes de Abril. Stefano Accorsi, la propia María de Medeiros, Joaquim de Almeida, Manuel Manquiña y Fele Martínez forman parte, entre otros, de un inmejorable reparto internacional. Desde muy niña recibe una educación muy especial guiada siempre por sus padres. Una opción inteligente y abierta desde el principio… ahora, es su hija la que le acompaña. Así es. Y por ello justamente les dedico la película. A mis padres y a mi hija. Aunque pudiera parecer que una niña tan pequeña viajando constantemente pueda tener una vida caótica las compensaciones que recibes en compañía y cariño suplen todo lo demás. Desde muy pequeña mis padres me pusieron en contacto con la vida y para mí ha sido muy importante. Por eso creo que ahora yo, debo transmitir a mi hija todas esas emociones y todo ese conocimiento. Para llevar a cabo este proyecto, complejo y costoso, buceó a lo largo de 13 años en una información muy próxima a usted. Efectivamente, porque mi madre en ese periodo era periodista política. Realmente yo vi pasar a todos esos protagonistas de la Revolución por mi casa, a esos Capitanes que eran jóvenes, guapos y divertidos. La mayor parte de ellos tenían 30 ó 35 años, incluso algunos de ellos, eran aún más jóvenes y mi madre, los entrevistó a casi todos. Tenía sus libros y su documentación lo que me permitió, efectivamente, elaborar a lo largo de todos esos años este trabajo de investigación, más largo y costoso, por compaginarlo con mi carrera como actriz. Capitanes de Abril propone «otra forma» de solucionar los conflictos.
Sí, y además, la Revolución
de los Claveles de 1974 demostró que eran propuestas efectivas. Hubo algo de
moderno al plantear opciones de no
La referencia histórica es muy fiel y como contraste propone una historia de amor muy particular. ¿Metáfora del amor, o del desamor? Esa pareja y ese amor particular es efectivamente ficción, pero creo que evoca una situación que se repitió en numerosas ocasiones. Se trataría más bien de una «metáfora del divorcio», del conflicto que existía dentro de la sociedad portuguesa en ese momento. En todas las familias había niños muertos, mutilados, amputados, destrozados psicológicamente por la guerra colonial y existía un rechazo muy grande, dentro de la sociedad civil, hacia esos militares y hacia esa guerra. Esa pareja es una imagen de eso mismo. Pero por otro lado, muchos de esos jóvenes, Capitanes de Abril, fueron jóvenes de clases pobres que habían accedido a la Academia Militar porque los hijos de las buenas familias ya no querían ir a la guerra. Así que, esa Academia elitista tuvo que abrir sus puertas a estos jóvenes hijos de campesinos y obreros. Para ellos también significó la posibilidad de acceder a la cultura. Sedientos de conocimiento accedieron a los medios universitarios y a su vez, a las universitarias con las que se casarían después… Una revolución con un marcado acento femenino... Sí, aunque no se aprecie a primera vista. Detrás de cada hombre había una mujer que proporcionaba la información sobre todos los movimientos de la resistencia, no sólo en Europa, también en América y, en general, en todo el mundo. Es decir, que a través de sus mujeres ellos obtuvieron toda la información. La pareja y el amor que mencionabas antes obedecen a este planteamiento. Ella es universitaria, ella es un ejemplo de lo que fue esta mujer.
La película comienza con una voz y con una canción simbólica. Toda ella se impregna de símbolos y de referencias de lo que pareció ser una revolución poética. Comenzar al ritmo de Grandola, una canción prohibida del poeta José Afonso, ya indicaba la vía poética de esa revolución. Esos Capitanes salieron de los cuarteles al ritmo de esta canción sin saber a qué se iban a enfrentar pero, afortunadamente, las tropas que salían a su paso acabaron por unirse a ellos. La Revolución pasó a la historia como un acontecimiento liberador que generó un gran optimismo en todo el mundo por la forma pacífica en la que se llevó a cabo. Tan sólo unos meses antes, el golpe de estado de Pinochet, en Chile, tuvo las trágicas consecuencias que todos conocemos. El golpe portugués cambió completamente la situación política del país sin ningún tipo de violencia o represión. Equipo técnico, artístico y de producción de cuatro países. Difícil para ser su primer largo... Sin duda alguna. Todos los proyectos entrañan un gran esfuerzo y en mi caso, en concreto, no era suficiente con la financiación en Portugal. No al menos, por «cómo» quería contarlo. Después no fue sólo una decisión financiera, también artística, porque deseaba realmente contar esta historia como una historia universal y quería que otros países interviniesen en esta aventura. El hecho de contar con actores extranjeros fue maravilloso por ver cómo encontraron con tanta rapidez ese espíritu de esa revolución que no fue suya. Para los portugueses que sí la vivieron fue muy emocionante ver su trabajo. Su experiencia anterior en dirección, ¿qué le aportó? Yo creo que los dos cortometrajes y el mediometraje realmente fueron experimentos de laboratorio. Para mí fue muy importante porque pude probar muchas cosas. Caminé disfrutando y aprendiendo y averiguando un método de trabajo. Por ejemplo todos han sido dibujados por mí, también Capitanes y fue así como descubrí cómo era mejor trabajar para mí. Haber trabajado para importantes directores de todo el mundo habrá facilitado algo la tarea, además, como actriz, la relación con los actores siempre es más fácil… Sí, sin duda. Siempre que trabajé con directores-actores se estableció una complicidad muy interesante. Suele ser muy agradable porque un actor-director nunca va a pedir un imposible, algo que él mismo no pueda hacer. De este modo se establece con los actores un nivel de gran confianza. Efectivamente mi experiencia como actriz fue muy importante para este trabajo. He trabajado con grandes actores, directores y técnicos de todo el mundo y eso me permitió contar con casi todos ellos para la película ya que son ante todo, buenos amigos. Así que para esas escenas conté con todos mis amigos incluso, con toda mi familia.
Si Capitanes de Abril fuera un color, ¿qué color sería? Al principio quería hacer la película con tres colores: blanco, negro y rojo. Blanco y negro y sólo los claveles rojos. Sin duda los claveles son rojos pero sólo el rojo no me parece que defina bien la historia. Es complicado porque los colores implican una historia en sí mismos y la película se enfoca hacia una libertad que necesita de más matices… es posible que sea un arco iris, que para mí además de libertad, siempre evoca una idea de esperanza.
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Revista Almiar (Madrid; España) / nº 32 /
febrero-marzo 2007
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